Joaquin Segura

¿Cómo entraste en el ámbito del arte? ¿Cuál fue tu primer acercamiento al arte y la producción?

Mi primer vínculo directo fue a través de la fotografía, que practicaba de manera autodidacta desde la adolescencia. Posteriormente, lo complementé con una educación más estructurada a través de cursos y talleres en distintos sitios; todo esto paralelo a mi formación universitaria que fue en un campo distinto al de las artes visuales. Lo más significativo en términos formativos fue un seminario sobre fotografía y medios alternativos impartido en el Centro de la Imagen en 2002, aunque para entonces ya tenía unos pocos años exhibiendo esporádicamente incluso fuera de México. A pesar de mi corta experiencia en esos momentos, ya tenía muy claro que la fotografía no era un lenguaje que respondía de manera plena a mis inquietudes personales. En realidad no tengo muy claro cómo terminé haciendo lo que hago ahora, pero visto en retrospectiva, es la culminación lógica de un proceso muy íntimo que no podía haber desembocado en ningún otro sitio. Estoy satisfecho con ello.

¿Cuál es la importancia de la lectura en tus ideas? ¿Cuáles son sus referencias?

No creo que la práctica artística deba ilustrar las ideas de nadie más. Creo que hay muchos artistas que caen en el exceso de teoría y referencias como mecanismo de auto-legitimación de un trabajo que no logra ser contundente por sí mismo. Leo todo el tiempo y mi trabajo se informa en gran medida de la interacción entre las ideas que me sorprenden, mis intereses previos y las relaciones que logro establecer entre esto pero tal vez no sea tan evidente de entrada porque no siento la necesidad de citar indiscriminadamente o alardear de mi lista de lecturas, por complejas o simples que éstas sean. Por otro lado, creo que también hay individuos que deberían levantar un libro de vez en vez, aunque fuera para meterlo a la bolsa de tela que se echan al hombro mientras intentan hacer relaciones públicas en los pasillos de las ferias de arte; afortunadamente, este tipo de asuntos me interesan cada vez menos. En cuanto a mis referencias, son bastante evidentes para las personas que tienen un mínimo de interés en el tipo de trabajo que hago, así que no creo que sea necesario enumerarlas una por una.

¿Qué importancia tiene el medio en tu producción de arte?

Muy sencillo: sin medio no hay obra. Creo que prolongar las elaboraciones teóricas sobre desmaterialización en el arte o temáticas afines representa en estos momentos, perseguir una discusión esotérica y bastante agotada. Sin embargo, el dominio del medio no es nada si no hay un fondo sólido. Principalmente, considero mi trabajo una serie de ideas con fuertes vínculos entre sí que se desarrollan en la plataforma en que mejor logré expresarlas en su momento. En mi producción, las ideas escogen al medio y no al contrario, pero esto no significa que lo considere un aspecto secundario del proceso. En otras palabras, trabajo principalmente con ideas, pero por ende también con aquello que las contiene. A fin de cuentas, es una cuestión, sobre todo, de lenguaje y los límites que establecemos a partir de él, en el sentido más amplio posible.

¿Cuales tu postura ante la relación entre arte y sociedad?

No tengo postura porque ninguna disciplina creativa existe sin una dimensión social. Las posiciones se toman cuando puedes elegir una circunstancia sobre otra y aquí no es el caso ni lo será nunca. Las prácticas artísticas dislocadas por completo de su contexto no me interesan en lo absoluto, por abundantes y omnipresentes que sean ahora. Las obras genéricas que basan su impacto en, por ejemplo, convoluciones formales o exploración de material me resultan anodinas, inútiles y derivativas. Cuál es el punto de explorar, por ejemplo, abstracciones geométricas en este momento? De igual manera, la politización gratuita o la manipulación indiscriminada de ciertas imágenes y temas me parecen estrategias igualmente deleznables. Esta relación tan íntima entre arte y sociedad es también campo fértil para el oportunismo y la impostura. Las imágenes de desaparecidos deben estar en la calle y en las demandas de la sociedad civil, no en una galería de arte.

Por último, ¿Cuál es tu definición de arte?

No tengo clara una definición de arte ni me interesa enunciarla. No creo en nociones absolutas pues a fin de cuentas, terminan siendo un ejercicio de poder en el que no estoy interesado en participar. Sé qué es lo que me conmueve y qué es lo que me interesa: con eso me resulta más que suficiente. Ésta, como tantas otras, es una pregunta que cada quién debería responderse de manera individual y silenciosa.

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