Arturo Hernandez Alcazar

febrero 17, 2015

¿Cuál fue tu primer acercamiento al arte? ¿Cuáles fueron las primeras obras de arte que te impresionaron?

Tuve muy cercana la experiencia de los grupos, sobre todo al grupo Proceso Pentágono por que mi tío José Antonio, hermano de mi papá, lo formó después del 68 con compañeros suyos de La Esmeralda. Esta cercanía también me puso enfrente de la instalación, del performance, la neo gráfica y también mucha gráfica política, pero sobre todo me hizo saber historias y construir una idea de la cultura que uno hace como sociedad, como generación. Sin duda fueron esas cosas en las que vi algo que me inquietaba y que se quedó en mi de alguna manera.

De niño recuerdo que me llevaron a ver los murales de Orozco en el Hospicio Cabañas. El vértigo del hombre cayendo en llamas me impresionó muchísimo. No dejaba de verlo horas después ya comiendo en Tlaquepaque.

Otra cosa que me vibró mucho de chavito fue el Acorazado Potemkin de Eisenstein. La fui a ver con mis papás y mi hermano al auditorio Ho-Chi-Minh de la Facultad de Economía ¡Se me quedó tatuada en la cabeza! De los museos que más recuerdo y que más me gustaban eran el de geología de Santa María la Ribera. Ahí no había nada de arte pero siempre me gustaron los meteoritos y el Mamut que tenían en exhibición.

¿Cuál es el proceso en el desarrollo de tu trabajo?

El proceso es todo. El diálogo, el acercamiento, la exploración, la deriva, la información, el encuentro fortuito son componentes de una metodología que voy haciendo sobre la marcha, que se auto forma y que tiene que ver con la improvisación como valor y como resistencia así como con una búsqueda de la alteración, de desviar o pervertir el sentido establecido de las cosas, de los símbolos. Creo que la obra, como tal, como objeto, son residuos de procesos echados a andar en contextos específicos.

¿Cuál es la interacción entre teoría y práctica en el desarrollo de tu producción?

Soy apenas un lector y un fiel practicante de la irregularidad. Leo y escribo y lo hago de manera muy desordenada, se me escapa la división entre hacer y pensar muy fácilmente. Aunque soy una persona muy mental, creo que me esfuerzo por borrar la división entre pensar y hacer. En mi estudio o donde esté, siempre estoy lleno de anotaciones que van construyendo mi propia investigación e incluso a veces, terminan siendo parte de una escultura o un dibujo. No hay interacción ni son partes de lo mismo, son lo mismo.

¿Te interesa la filosofía? ¿Qué filósofos te interesan?

Me interesa el pensamiento como energía real que toma forma en el espacio, que levanta imperios y traza ciudades. A la filosofía nunca le he entrado desde lo académico, sin embargo la he leído. De adolescente intenté leer El Capital y me hice unas bolas terribles, lo dejé. Después un amigo me mostró a Nietzsche y me clavé un poco a tientas. Más adelante Camus y la cuestión del existencialismo. En fin, una cosa fue llevando a la otra, de ahí a Baudelaire, al nihilismo, al Situacionismo y Deleuze, de la entropía y la termodinámica a Manuel de Landa y a la teoría del mercado autónomo, del post-fordismo, a Lao-Tsé y de ahí a Chomsky y el pensamiento zapatista. ¡Yo creo que en ninguna academia me aceptarían este índice para mi doctorado! Me interesan los pensamientos que dislocan, la perspectiva no lineal, la auto organización. Creo que son herramientas para dirigir una fuerza pero sin deseo, sin impulso, no hacen de mucho. Me gusta esta frase de Nietzche que no sé ni en dónde la habrá dicho ni en qué estado mental habrá estado entonces: :“Hacer filosofía a martillazos”.

¿Como entiendes la función del artista en la sociedad?

No me es posible no reaccionar a lo que sucede, al contexto que se nos revela múltiple, simultáneo y entramado en nervaduras complejísimas. No se si hay una función social establecida o si es justamente la de escapar a la función misma el cometido verdadero del arte. ¿Qué sería una verdad? Me siento más cercano al ánimo del artista que revienta, rompe, exalta, inhibe, grita y aúlla. Creo que el artista tiene el poder de tejer afectos, de pervertir desde un campo que paradójicamente busca ser inestable, las formas y sentidos impuestos como realidad pero sobre todo, creo que el arte es negro, que el artista es negro y que el negro siempre vuelve a tomar su forma, siempre vuelve a bailar y a cantar.

¿Cuál es tu definición de arte?

No tengo una.

Por último ¿Qué recomendación ofreces a los jóvenes artistas?

Lean, coman bien, echen desmadre, piensen, hablen, griten, vean y no le crean al primero que venga a decirles la verdad. No se conformen.


Categoría: Arte, Entrevistas
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