Magali Lara

febrero 4, 2015

¿Cómo entraste realmente en el ámbito del arte? En la practica del arte.

Entré a San Carlos, la ENAP, en 1977 y muy rápidamente empecé a trabajar con otros compañeros. Primero con Mónica Mayer, quien acababa de regresar de Los Ángeles muy impresionada por el trabajo desarrollado en The Women´s Building dirigido por Judy Chicago. Comenzamos a reunirnos un grupo de mujeres artistas y a trabajar con feministas. Realicé mi primera exposición en 1977, Tijeras, en la galería de la escuela,  con el apoyo de ciertos maestros como Gilberto Aceves Navarro, Sebastián y Tomás Parra. Este último me invitó a formar parte de un espacio de artistas dirigido por él que se llamaba Foro de Arte Contemporáneo, en el cual organizamos muchas exposiciones temáticas, con una cierta pretensión curatorial. También trabajé con distintos grupos: Narrativa Visual, que duró poco; Grupo Março, y colaboré con el No-Grupo. Gabriel Macotela, quien era una figura muy importante entonces y exponía en la Galería Pecanins, me invitó a participar en varios eventos además de publicar en su editorial Cocina Ediciones. En 1978 ayudé a coordinar una exposición organizada por Sebastián en el Museo de Arte Moderno, Salón 78, que fue la única que pretendía mostrar lenguajes contemporáneos. También trabajé con Jesusa Rodríguez, Carmen Boullosa y Liliana Felipe en varias obras de teatro. Así que fue muy fácil entrar al ámbito del arte. Pude organizar varias exposiciones de mi generación en el Museo Carrillo Gil y la primera muestra de mujeres artistas que viajó a Berlín Occidental. Como trabajaba también en Bellas Artes me tocó armar la participación de la Bienal de Sâo Paolo de 1981 con  libros de artista y participé en la Primera Bienal de Arte No objetual en Medellín, Colombia ese mismo año por invitación de Juan Acha.


¿Admira obras o artistas que influyeron en tus ideas sobre el arte?

Siempre me interesó el arte contemporáneo y en San Carlos se leía muchísimo. Para mí las artistas mujeres siempre fueron importantes: Frida Kahlo , Eva Hesse y Lygia Clark fueron una gran influencia. También el arte conceptual y las teorías de Joseph Beuys.


¿Cuál es la interacción entre teoría y practica en el desarrollo de tu arte?

Van juntos. La teoría te permite entender las herramientas conceptuales por las que te mueves, o para cuestionar la historia del arte. Para nosotras, como primera generación de mujeres artistas, tener una formación teórica nos permitía estructurar una defensa para nuestra producción porque trabajábamos con temas de “mal gusto” como el cuerpo.  También siendo parte de la generación de los grupos nos interesaba que un artista pudiera generar proyectos y armar espacios independientes , construir redes con otros artistas y armar discursos contestatarios. Nos interesaba el arte latinoamericano, que estaba en un momento increíble, pero sabíamos de las nuevas tendencias en Europa y Estados Unidos. Viajé mucho de joven y pude conocer y contrastar lo que se hacía allá y lo que nosotros estábamos produciendo.


Al intentar producir arte ¿Cuál crees que es el recurso más importante con el que puede trabajar un artista?

La investigación que no sólo es práctica sino que tiene que acompañarse de otras lecturas y enriquecerse con otras áreas de conocimiento. En mi caso el feminismo me llevó al psicoanálisis. En la escuela estudié la semiótica y mis años de militante de izquierda me dieron una formación marxista.


¿Qué piensas de la relación entre arte y genero?

Creo que el género aparece a la par que la raza en la desconstrucción de los relatos universales sobre el arte. Para mí, desde la militancia de izquierda, fue claro ver que siempre hay un discurso de poder en lo que se consagra en el arte, y que es conveniente estar alerta. El género permite, además, vincular lo personal con lo político, como se decía en ese entonces.


¿Cuál es tu definición de arte?

No tengo una definición. Cambió mucho estando yo en la escuela, y entendimos pronto que los procesos son parte del arte, no únicamente los objetos. Pero el arte se manifiesta de muchas maneras, depende del momento, de la cultura, del propósito. Estar siempre abiertos, tratar de entender a las generaciones más jóvenes, me ha permitido estar reinventando mi propio trabajo. Y quizá de eso se trate. De que siempre sea excitante trabajar.

¿Qué recomendación ofrece a los jóvenes artistas?

Atreverse. Fracasar. Intentar de nuevo. No creer en la moda pero estar atentos al trabajo de los otros.

 

magalilara.com.mx


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